Owner earnings contra EBITDA

El EBITDA mide el resultado antes de restar la inversión que el negocio necesita para seguir funcionando. En un negocio intensivo en capital eso no es una simplificación: es regalar el costo más grande que tiene. Nosotros valuamos sobre las ganancias del dueño, que es la caja que quedaría si la empresa solamente se mantuviera.

Qué se está omitiendo

Un ferrocarril, una planta o una red de distribución no siguen produciendo solos: hay que reemplazar la vía, la maquinaria y los equipos año tras año. Esa inversión no es opcional y no aparece en el EBITDA, que corta el estado de resultados justo antes de la depreciación. Comparar por EBITDA una empresa que gasta el 4% de sus ingresos en mantenerse contra otra que gasta el 20% las trata como si fueran lo mismo.

La fórmula que usamos en su lugar parte del resultado operativo después de impuestos y le devuelve la depreciación, que no es una salida de caja, para después restar la inversión que sí lo es: ganancias del dueño = resultado operativo después de impuestos + depreciación y amortización − capex de mantenimiento − variación del capital de trabajo.

Mantenimiento no es lo mismo que crecimiento

La distinción que hace útil a esa fórmula es separar el capex que mantiene la capacidad actual del que compra capacidad nueva. Sólo el primero es un costo del negocio tal como está; el segundo es una decisión de inversión, y castigar al que invierte para crecer confunde una cosa con la otra.

Cuando el capex total está en línea con la depreciación, tratarlos como equivalentes es una aproximación razonable. Cuando la supera con holgura, el criterio es el de Greenwald: el capex de crecimiento se estima como la relación entre activo fijo e ingresos, multiplicada por la variación de ingresos. Con ingresos planos esa variación es cero, así que prácticamente todo el capex es mantenimiento — que es exactamente lo que uno espera de una infraestructura madura cuya depreciación se fijó a precios de otra década. Con ingresos creciendo, el exceso sobre la depreciación sí está comprando crecimiento y llamarlo así es correcto.

La trampa de la compensación en acciones

El flujo de caja libre que las empresas reportan y el resultado antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización ajustado vuelven a sumar la compensación pagada en acciones, con el argumento de que no consume caja. Es un costo real: es sueldo pagado en propiedad de la empresa. Y cuando la compañía recompra acciones para neutralizar la dilución, la caja sale igual, sólo que registrada en la sección de financiación en vez de la operativa. El costo se paga una sola vez, en una de dos monedas —dilución o caja de recompra—, y el flujo reportado cuenta apenas la mitad favorable.

La materialidad se mide contra el flujo de caja y no contra los ingresos, y la diferencia no es teórica: hay compañías donde la compensación en acciones representa menos del 3% de los ingresos y cerca de la mitad del flujo de caja libre. Un filtro que mire el porcentaje sobre ingresos las deja pasar enteras.

La consecuencia práctica: o se resta esa compensación del flujo, o se valúa por una métrica que ya la cobra —la utilidad, el resultado operativo o el resultado operativo después de impuestos—. Lo que no se hace nunca es valuar sobre el flujo de caja libre reportado.

Cuándo el múltiplo sobre la utilidad sí es lo correcto

No todo se valúa a nivel empresa. Hay tres familias donde el múltiplo sobre la utilidad es el método correcto y no una comodidad: los negocios que se valúan a nivel patrimonio, porque su deuda es fondeo y no estructura de capital —bancos, aseguradoras, servicios públicos regulados y fideicomisos inmobiliarios—; los que tienen una financiera cautiva adentro, donde armar un valor de empresa metería el fondeo del prestamista en la cuenta y lo contaría dos veces; y los cíclicos y de consumo básico cuya compensación en acciones es insignificante, donde la utilidad y las ganancias del dueño prácticamente coinciden.

Fuera de esas tres, un negocio operativo se valúa a nivel empresa aunque su compensación en acciones sea baja y aunque las dos lentes den un resultado parecido. Que den parecido es comodidad, no un argumento.

Dónde se ve en las fichas

Las empresas donde esta decisión cambia materialmente el resultado, con la derivación completa en cada una:

Seguir leyendo